Siempre me ha gustado el punto de cruz. Desde pequeña he sido fan de bordar. Mi madre me apuntó a inglés, a baloncesto, a natación, a flamenco, ¡a todo! pero indudablemte, de todas las actividades extraescolares que probé no hubo ninguna que me entusiasmase igual que esta. El bordado.

Lo ofrecían gratuitamente unas monjitas de mi barrio en Sevilla, el de la Macarena, y recuerdo que pasaba las tardes y los fines de semana borda que te borda, ¡con 7 años le hice a mi abuela una mantelería! ¿Se puede ser más propia?
Bueno, pues después de muchos años me he reencontrado con esta afición (tan insana para mis cervicales, por otro lado). Ahora no me apetece tanto bordar ositos y abecedarios pero he encontrado la manera de aplicar el bordado a una nueva estética más moderna, colores actuales y frescos. Estas imágenes que vemos a continuación son algunas que me han encantado en Pinterest y Etsy y que tengo la intención de bordar en un futuro no muy lejano, no vaya a ser que vuelva a pasar de moda.

Me parece un acierto la presentación en pequeños bastidores redondos porque podemos hacer con ellos composiciones para decorar paredes y estanterías.

 

 

Además desde no hace mucho existe la tendencia de utilizar los bastidores bordados como portalianzas. Nosotros optamos por ello para nuestra boda pero si os soy sincera lo dejé para el último día (literal) y eran las 12 de la noche previa y seguía yo bordando mientras mi madre me miraba con cara de: “Te lo dije. Sabía que lo dejarías para última hora”. Uff… no quedó ni la mitad de bonito que había imaginado pero mira, al menos mi damita tuvo dónde llevar los anillos.

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