Recuerdo que un día en la Facultad de Comunicación un profesor abrió debate sobre qué es una buena película y citó a Billy Wilder para defender el cine de evasión, de entretenimiento. La frase en concreto decía:

“Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces, el cine ha conseguido su objetivo” (Billy Wilder)

Para mí esa frase fue todo un hallazgo porque me pareció una gran verdad, ¿para qué calificar como buenas solo las películas que hacen planos espectaculares o diálogos magistrales? Si no te hacen escapar de tus problemas, disfrutar, aprender… ¿merece la pena haber estado dos horas delante de una pantalla? Bien, pues ‘Contratiempo’ es una película que te mete tanto en ella que permite que despejes la mente de tu rutina y preocupaciones.

Reconozco que no iba súper convencida a la sala de cine porque Mario Casas, para ser sinceros, nunca me ha gustado en exceso pero mira, parece que el chico va evolucionando a pasos agigantados, está sabiendo reconducir el cambio de fenómeno fan a actor más consolidado y sobre todo lo que es indudable es que acierta apostando por proyectos. El papel que desempeña en esta película es de exitoso joven empresario que un día despierta dentro de una habitación de hotel junto a su amante asesinada y todo apunta a que él es el culpable. Obviamente la vida se le complica y decide contratar a la mejor preparadora de testigos del país.

La amante es el papel que desempeña Bárbara Lennie, una fotógrafa de moda que tiene un estilazo… Esta actriz cada vez me gusta más, va pillando el rollo Nawja Nimri, potenciando el atractivo del susurro y la mirada tímida a la vez que atrevida, por no hablar de sus estilismos, es elegante, andrógina… y saca un par de looks en la película muy interesantes.

Mención especial a los demás actores, José Coronado y Ana Wagener, ¡vaya dos interpretaciones! De ellos mejor no hablo para no acabar haciendo spoiler pero solo os digo una cosa: triste caso Marta del Castillo.

En definitiva, es una película muy recomendable que consigue atraparte desde el principio y hace que no seas capaz de levantarte del asiento cuando acaba porque el cerebro te da chispazos intentando asimilar todas las tramas, todo lo que has pensado y te han desmontado durante la 1 hora y 46 minutos de duración de la película.

¡Qué alegría que se haga este cine en nuestro país! ¡Para que luego digan algunos!